Horcas comenzó su carrera con la década de los 90 y su legado estaría directamente conectado con aquella época.

Después del éxito de su primer álbum “Reinará la tempestad”, la banda edita su segunda placa “Oíd mortales el grito sangrado”, una clara referencia a la letra del himno nacional argentino. El disco es muy bien recibido y la banda comienza a ser considerada uno de los principales exponentes del metal argentino.

Horcas también es elegida para telonear a algunos de los grandes grupos de metal internacional en sus presentaciones en Buenos Aires, durante una época que se caracterizó por la gran cantidad de bandas internacionales de todos los géneros que visitaban el país.

La muerte de Osvaldo Civile

Horcas siguió tocando en vivo en Buenos Aires y el resto del país, además de lanzar dos discos más antes del final de la década, no sin antes cambiar de sello discográfico y de integrantes. Especialmente notable fue el cambio del vocalista Hugo Benítez por Christian Bertoncelli y posteriormente por Walter Meza, quien sería el cantante de la banda de allí en adelante.

Horcas continuó cimentando su lugar dentro de la escena del metal nacional e iberoamericano, participando en festivales y en recopilatorios. Sin embargo, los inconvenientes nunca dejaron al grupo durante la década, especialmente los cambios de formación y los problemas de Osvaldo Civile, único integrante fijo del grupo, con el consumo de alcohol.

En 1999, al poco tiempo de la edición de su cuarto disco “Eternos” y apenas cuatro días después de su última presentación en vivo con la banda, Osvaldo Civile es encontrado muerto en su casa con un disparo en el pecho. Muchos creen que fue un suicidio, sin embargo la carátula del fallecimiento fue considerada como “muerte dudosa” por la policía, incluso al día de hoy.

A pesar de todo, Horcas continúa hoy en día tocando y grabando con la mayoría de los integrantes que acompañaron a Civile en su última etapa.